La producción de cempasúchil, terciopelo, sempiterna y girasol genera más de 3 mil empleos directos e indirectos; el cultivo se ha convertido en un atractivo turístico nacional e internacional
Por: Mónica Tejeda Hernández
San Pablo Coapan, Naolinco, Ver.- Con una oferta superior a los 50 mil rollos de flores de temporada, las familias campesinas de San Pablo Coapan se preparan para recibir a miles de visitantes nacionales e internacionales que, durante las festividades de Todos Santos, llegan a esta comunidad para adquirir flores, disfrutar de sus paisajes y conocer una de las tradiciones agrícolas más representativas de la región.
Ubicada a tan solo 45 kilómetros al norte de Xalapa, en las inmediaciones de la Sierra de Chiconquiaco, esta localidad se ha consolidado durante los últimos cinco años como un importante destino turístico durante octubre y noviembre, gracias a sus extensos campos de cempasúchil, terciopelo, sempiterna y girasol, que pintan de colores el paisaje veracruzano.

La Asociación de Productores Agropecuarios y Floricultores de San Pablo Coapan informó que alrededor de 60 familias campesinas trabajan en poco más de 25 hectáreas de terreno, donde las flores se desarrollan principalmente con el agua de las lluvias de temporal. Para esta temporada, los productores cuentan con una disponibilidad superior a los 50 mil rollos, destinados tanto al público en general como a compradores mayoristas y comerciantes.
Saúl Llera Araujo, presidente de la asociación; Lizhet Barradas Martínez, secretaria, y Demetrio Martínez, tesorero, señalaron que los campos ya se encuentran en plena floración y las familias están organizadas para recibir a visitantes provenientes de distintas entidades del país, entre ellas Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Tlaxcala, Jalisco, Nuevo León, Tamaulipas, Guanajuato y diversas regiones de Veracruz.
La experiencia de recorrer los sembradíos se ha convertido en un atractivo que trasciende las fronteras nacionales. Los productores también han registrado la llegada de visitantes de Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Japón, Rusia, Alemania y Canadá, interesados en conocer los campos floridos y la tradición mexicana de adornar los altares dedicados a los seres queridos que han fallecido.
Cuatro meses de trabajo para dar vida a los campos floridos
Lizhet Barradas Martínez explicó que el proceso de producción comienza en julio, con la preparación de las parcelas y los trabajos de barbecho, mientras que en los almácigos se inicia la germinación de las semillas. Posteriormente, durante la primera semana de agosto, las plantas son trasplantadas de manera definitiva a los surcos, donde reciben cuidados constantes hasta su corte, programado para octubre y noviembre.

Este ciclo agrícola comprende aproximadamente cuatro meses de trabajo, durante los cuales los floricultores deben vigilar el crecimiento de las plantas, realizar labores de deshierbe y combatir plagas, además de procurar que las condiciones climáticas favorezcan la producción.
Los representantes de la asociación destacaron que, aunque el cultivo de la llamada Flor de Muerto se realiza en San Pablo Coapan desde hace más de 40 años, ha sido durante el último lustro cuando los campos comenzaron a posicionarse como un atractivo turístico de importancia para la región.
Tradición que también impulsa la economía
Más allá de su valor cultural y paisajístico, la floricultura representa una fuente importante de ingresos para las familias de esta comunidad. De acuerdo con los productores, la actividad genera poco más de mil 800 empleos directos y aproximadamente mil 300 indirectos, relacionados con la preparación de la tierra, selección de semillas, siembra, mantenimiento de los cultivos, corte y comercialización.
En estas labores, la participación de las mujeres resulta fundamental, pues contribuyen tanto a la producción y venta de flores como a otras actividades agrícolas que se desarrollan durante el resto del año, entre ellas los cultivos de café, maíz criollo, maíz elotero, caña de azúcar y frijol.
Las familias también mantienen actividades pecuarias de traspatio, con la crianza de cerdos, guajolotes, gallinas y patos, además de animales de carga, como parte de una economía campesina que combina diversas fuentes de sustento.
Durante la presentación de la temporada también participaron Elena Llera Araujo, vicepresidenta de la asociación, y Carmen Bolaños, agente municipal, quienes acompañaron a los representantes del sector floricultor en la promoción de esta actividad.
Con sus campos cubiertos de flores y una tradición agrícola que ha pasado de generación en generación, San Pablo Coapan se alista para convertirse nuevamente en uno de los puntos de interés de la temporada de Todos Santos en Veracruz, donde el trabajo de las familias campesinas no solo permite abastecer de flores los altares mexicanos, sino que también abre las puertas de la comunidad al turismo y fortalece la economía local.

